El partido gobernante perfila a sus primeras cartas para una elección que redefinirá el mapa político de México; deberá defender buena parte de sus territorios y, al mismo tiempo, buscar arrebatar bastiones a la oposición

TOLUCA, Estado de México.— A nueve meses de que millones de mexicanos vuelvan a las urnas, la carrera por las gubernaturas de 2027 ya comenzó y Morena ha decidido mover anticipadamente sus piezas en un tablero que podría modificar nuevamente el mapa político nacional.

El próximo 6 de junio de 2027, 17 entidades elegirán gobernador o gobernadora: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

La dimensión de la elección es considerable. No solamente estará en juego quién gobernará esas entidades durante los siguientes seis años; también se pondrá a prueba la capacidad territorial de Morena durante la segunda mitad del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y la capacidad de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano para contener el avance del oficialismo.

MORENA COMIENZA A MOSTRAR SUS CARTAS

Hasta este 14 de septiembre, el partido guinda ha colocado en la primera línea a Nora Ruvalcaba Gámez, por Aguascalientes; Pablo Gutiérrez Lazarus, por Campeche; Rosi Bayardo Cabrera, por Colima; Santiago Nieto Castillo, por Querétaro; Imelda Castro Castro, por Sinaloa; Beatriz Mojica Morga, por Guerrero; y Carlos Torres Piña, por Michoacán.

Formalmente se trata de coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Sin embargo, políticamente las designaciones los colocan como los perfiles mejor encaminados para representar al movimiento en las elecciones de 2027.

Las dos definiciones más recientes llegaron este 14 de septiembre.

En Guerrero, Morena se inclinó por Beatriz Mojica Morga, senadora con licencia y una política con amplia trayectoria en la izquierda mexicana. Su designación tendrá además el reto de mantener la cohesión de los distintos grupos políticos que conviven dentro del movimiento en la entidad.

En Michoacán, Carlos Torres Piña quedó al frente de la estructura rumbo a 2027. Su llegada modifica el equilibrio interno del morenismo michoacano y representa un triunfo para el grupo político cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

NO TODAS LAS BATALLAS SERÁN IGUALES

El verdadero desafío para Morena aparece cuando se observa quién gobierna actualmente los 17 estados.

De las entidades que renovarán gubernatura, 12 están actualmente en manos de Morena, mientras que el PAN gobierna Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro; Movimiento Ciudadano gobierna Nuevo León y el Partido Verde encabeza San Luis Potosí.

Esto coloca al partido gobernante frente a una doble misión.

Primero, defender su territorio.

Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas forman parte del espacio político que Morena buscará conservar.

Segundo, expandir su mapa electoral.

Y allí aparecen tres objetivos especialmente atractivos: Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro, actualmente gobernados por Acción Nacional.

A ellos se suma Nuevo León, una de las entidades económicamente más importantes del país y actualmente gobernada por Movimiento Ciudadano.

Por ello, 2027 no será únicamente una elección de resistencia para Morena. También puede convertirse en una elección de expansión.

AGUASCALIENTES Y QUERÉTARO, DOS PRIMERAS PRUEBAS

La designación de Nora Ruvalcaba en Aguascalientes y Santiago Nieto en Querétaro muestra que Morena pretende competir seriamente en territorios donde el PAN conserva estructuras políticas importantes.

Ruvalcaba conoce ampliamente el terreno electoral de Aguascalientes y volverá a enfrentar el desafío de romper uno de los bastiones panistas.

Querétaro presenta otra historia. La eventual candidatura de Santiago Nieto colocaría en la competencia a uno de los personajes nacionales más conocidos entre los perfiles que Morena ha impulsado hasta el momento.

Una victoria en cualquiera de esas entidades tendría una lectura nacional: significaría que Morena todavía conserva capacidad para penetrar territorios donde la oposición ha mantenido gobiernos estatales.

EL RETO MÁS GRANDE PUEDE ESTAR DENTRO DE MORENA

Sin embargo, las encuestas no serán el único factor.

La principal dificultad del partido gobernante podría encontrarse dentro de sus propias filas.

La expansión que Morena ha experimentado durante los últimos años incorporó liderazgos provenientes de distintas corrientes políticas y generó grupos regionales con intereses propios. Las definiciones de candidaturas obligarán a la dirigencia nacional a administrar inconformidades y evitar rupturas.

Guerrero y Michoacán ya ofrecen señales de ese fenómeno.

La designación de Beatriz Mojica reacomoda fuerzas políticas dentro del morenismo guerrerense, mientras que la elección de Carlos Torres Piña dejó fuera a Raúl Morón, uno de los personajes con mayor peso político dentro de Morena en Michoacán.

Por ello, una palabra será fundamental rumbo a junio de 2027: unidad.

Ganar una encuesta interna será solamente la primera parte. Conseguir que quienes pierdan permanezcan dentro del proyecto será igualmente importante.

LOS ALIADOS TAMBIÉN JUGARÁN

Otro elemento que no puede ignorarse será la relación de Morena con el Partido del Trabajo y el Partido Verde.

La definición de coordinadores no significa automáticamente que los aliados aceptarán todas las candidaturas.

En algunas entidades ya han surgido diferencias respecto de los métodos de selección y los perfiles que deberán encabezar las eventuales coaliciones.

San Luis Potosí tendrá un interés particular porque actualmente es gobernado por el PVEM, mientras que en otras entidades los partidos aliados cuentan con liderazgos propios que buscarán participar en las negociaciones.

La capacidad de Morena para mantener cohesionada su alianza será otro de los factores que determinarán el resultado final.

2027, EL PRIMER GRAN EXAMEN TERRITORIAL DEL SEXENIO

La elección tendrá además una lectura inevitable sobre el gobierno federal.

Será la primera gran elección nacional intermedia en la que el proyecto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum pondrá a prueba su capacidad para conservar el respaldo territorial obtenido por Morena durante los últimos años.

Para la oposición, en cambio, 2027 representa una oportunidad de reconstrucción.

El PAN tendrá que defender tres gobiernos estatales; Movimiento Ciudadano enfrentará la prueba de conservar Nuevo León, y el PRI tendrá ante sí el desafío de demostrar si todavía cuenta con estructuras capaces de disputar competitivamente gubernaturas aun cuando actualmente no gobierna ninguna de las 17 entidades que estarán en juego.

LA VISIÓN DESDE EL ESTADO DE MÉXICO

Aunque el Estado de México no renovará gubernatura en 2027, lo que ocurra en el resto del país tendrá repercusiones políticas importantes para la entidad.

Edoméx continúa siendo el estado con el mayor padrón electoral del país y constituye una pieza fundamental para cualquier proyecto nacional.

Las elecciones de 2027 permitirán observar qué liderazgos emergen dentro de Morena, cómo se reorganiza la oposición y qué partidos llegan fortalecidos al siguiente ciclo político.

También servirán como laboratorio para estrategias territoriales, alianzas, comunicación política y movilización electoral que posteriormente podrían reproducirse en otras entidades.

Desde territorio mexiquense, por tanto, 2027 debe observarse no como una elección distante, sino como el primer gran movimiento hacia una nueva configuración nacional.

FALTAN DIEZ PIEZAS EN EL TABLERO

Después de las primeras siete definiciones, los reflectores estarán puestos en Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Cada nombramiento permitirá entender mejor hacia dónde se dirige la estrategia nacional del partido.

Pero la pregunta de fondo ya no es solamente quién será candidato.

La verdadera interrogante es hasta dónde podrá llegar Morena en 2027 y qué oposición tendrá capacidad suficiente para detenerlo.

La carrera apenas comienza. Y aunque todavía faltan meses para las campañas constitucionales, el tablero político de México ya está en movimiento.