La circulación de cepas de Shigella resistentes a múltiples antibióticos representa una preocupación sanitaria en Estados Unidos y Europa. Esta bacteria provoca una infección intestinal llamada shigelosis y puede transmitirse mediante alimentos o agua contaminados, contacto entre personas y determinadas prácticas sexuales.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) documentaron un crecimiento de las variantes con resistencia extensa, conocidas como XDR. Un informe publicado en 2026, que analizó muestras de 2011 a 2023, encontró que su proporción pasó de cero durante el periodo 2011–2015 a 8.5 por ciento en 2023. El porcentaje corresponde a las muestras estudiadas y no a la población estadounidense.
En Europa, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) informó el 20 de mayo de 2026 que, desde 2023, 14 países habían reportado más de 2 mil 300 infecciones vinculadas con siete grupos genéticos de Shigella multirresistente o con resistencia extensa. El registro incluye países europeos y Estados Unidos.

¿Cómo se transmite durante el contacto sexual?
El contagio ocurre cuando pequeñas cantidades de materia fecal de una persona infectada llegan a la boca. Durante la actividad sexual, esto puede suceder por contacto oral-anal o a través de manos y objetos contaminados. Basta una cantidad muy pequeña de bacterias para causar la infección.
Las autoridades europeas han documentado transmisión especialmente entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Sin embargo, cualquier persona puede adquirir shigelosis: el riesgo depende de la exposición a la bacteria.
Resistente no significa imposible de tratar
Las cepas XDR presentan resistencia a cinco antibióticos utilizados habitualmente: ampicilina, azitromicina, ceftriaxona, ciprofloxacino y trimetoprima-sulfametoxazol. Esto dificulta la atención, pero no significa que todas las infecciones sean incurables. Muchas se resuelven sin antibióticos; los cuadros graves requieren valoración médica y pruebas para orientar el tratamiento.
Entre los síntomas se encuentran diarrea, en ocasiones con sangre, fiebre, dolor abdominal y sensación persistente de necesitar evacuar. Los CDC recomiendan consultar al médico ante diarrea sanguinolenta o prolongada, dolor intenso, fiebre o deshidratación.
El lavado de manos con agua y jabón, la higiene de alimentos y evitar las relaciones sexuales mientras exista diarrea ayudan a reducir el contagio. Los CDC aconsejan esperar al menos dos semanas después de que termine la diarrea para retomar la actividad sexual. La detección oportuna y el uso de antibióticos bajo indicación médica son fundamentales para atender los casos y limitar su propagación.









































