Toluca, Estado de México, 10 de julio de 2026. Con el propósito de fortalecer una cultura universitaria basada en la inclusión, el respeto y la igualdad de oportunidades, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), a través de su Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados, impartió el taller virtual “Autismo: claves para una convivencia universitaria incluyente”, en el que participaron más de 300 personas.

La capacitación fue impartida por la jefa del Departamento de Articulación Comunitaria e Interseccionalidad, Yessica Carrillo Vargas, quien explicó que el autismo es una condición del neurodesarrollo relacionada con una forma distinta de procesar la información, aprender e interactuar con el entorno, por lo que su manifestación varía en cada persona.

Durante la sesión, la especialista señaló que, de acuerdo con estimaciones internacionales, aproximadamente uno de cada 160 niños presenta algún grado de autismo. Asimismo, destacó que las personas autistas pueden enfrentar barreras sociales, comunicativas, sensoriales y académicas, por lo que resulta indispensable promover el reconocimiento y la sensibilización sobre la neurodiversidad.

Carrillo Vargas subrayó que las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de generar entornos accesibles mediante la implementación de ajustes razonables, es decir, modificaciones en los procesos educativos que permitan garantizar la igualdad de oportunidades para estudiantes con neurodivergencias.

Entre las acciones que pueden favorecer una participación plena mencionó el uso de apoyos visuales y auditivos, la creación de espacios de descanso para evitar la sobrecarga sensorial, una comunicación clara y empática, la organización de actividades complejas en tareas más sencillas y la adecuación de los procesos de evaluación conforme a las necesidades de cada estudiante.

La especialista también enfatizó que la comunicación con las personas autistas debe basarse en el respeto, la claridad y la adaptación a sus formas de interacción, además de procurar ambientes con menos estímulos que favorezcan su concentración y comprensión.

Finalmente, reiteró que construir una comunidad universitaria verdaderamente incluyente implica reconocer la diversidad neurológica como parte de la diversidad humana y promover prácticas sustentadas en los derechos humanos, la igualdad y la no discriminación, fortaleciendo una convivencia basada en la empatía y el respeto a las distintas formas de aprender, comunicarse e interactuar con el mundo.