Nueva York, 8 de enero de 2026 — En uno de los giros más inesperados de la crisis política internacional, la defensa legal del expresidente venezolano Nicolás Maduro ya tiene nombre y apellido: el abogado Barry J. Pollack, un penalista estadounidense de alto perfil conocido por haber representado a figuras mediáticas como Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

Pollack, socio del prestigioso despacho Harris St. Laurent & Wechsler LLP con oficinas en Washington y Nueva York, asumió formalmente la defensa de Maduro tras su traslado a un tribunal federal en Manhattan, donde enfrenta acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas destructivas.

Con más de 30 años de trayectoria en litigios complejos, Pollack no es un abogado común: se ha destacado por defender causas delicadas en cortes federales, trabajar con ejecutivos de alto perfil y encabezar estrategias legales en casos que cruzan fronteras. Entre sus logros está la negociación de un acuerdo que permitió la liberación de Julian Assange de una prisión británica en 2024, luego de una prolongada batalla legal contra cargos de espionaje en Estados Unidos.

Un estratega en medio de una tormenta judicial

Desde su comparecencia ante el juez Alvin Hellerstein, Pollack ha dado señales claras de cuál será su estrategia principal: cuestionar la legalidad de la captura de Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, calificándola de “abducción militar” y argumentando que su cliente, como jefe de un Estado soberano, tendría privilegios de inmunidad internacional. 

Aunque por ahora no ha solicitado la libertad bajo fianza, la defensa no descarta presentar esa petición en fases posteriores del proceso. El abogado también ha destacado que la defensa se centrará en impugnar la validez de la detención y el traslado de Maduro a Nueva York, en un juicio que promete ser uno de los más mediáticos del año. 

Maduro, firme en su inocencia

En la primera audiencia, Nicolás Maduro se declaró inocente de todos los cargos y afirmó que sigue siendo el legítimo presidente de Venezuela, calificando su detención como un “secuestro”. Su declaración se dio en medio de protestas y una cobertura global sin precedentes. 

La próxima audiencia del caso ha sido programada para el 17 de marzo de 2026, cuando se espera que la defensa de Pollack presente argumentos más detallados para intentar desmontar los cargos y las acusaciones del gobierno de Estados Unidos.