Durante los últimos días de febrero, el cielo nocturno ofrecerá un fenómeno poco común y altamente esperado por la comunidad científica y los aficionados a la astronomía: la alineación visible de seis planetas, un espectáculo natural que podrá observarse desde México sin necesidad de equipos profesionales en la mayoría de los casos.
De acuerdo con información publicada por El Universal, el evento ocurrirá en la última semana del mes y alcanzará su mejor momento el 28 de febrero, aproximadamente una hora después de la puesta del Sol.
La llamada “alineación planetaria” no significa que los planetas estén realmente en línea recta en el espacio. En realidad, se trata de un efecto visual provocado por la perspectiva desde la Tierra, donde varios cuerpos celestes parecen agruparse en una misma franja del firmamento, generando una postal astronómica inusual y muy atractiva.
¿Qué planetas se podrán observar?
En este desfile cósmico participarán:Mercurio, Venus Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno
Sin embargo, no todos podrán verse a simple vista. Cuatro de ellos —Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno— sí serán visibles sin instrumentos, mientras que Urano y Neptuno requerirán binoculares o un telescopio pequeño para poder distinguirlos.
Un cielo más brillante de lo habitual
Otro elemento que hará más llamativo el fenómeno será la Luna, que estará cercana al 90% de iluminación, lo que generará un paisaje nocturno particularmente brillante y fotogénico.
Especialistas señalan que estos eventos no ocurren todos los años con condiciones tan favorables de observación, por lo que se recomienda buscar lugares con poca contaminación lumínica, como zonas alejadas de grandes ciudades o miradores naturales.
La alineación planetaria es considerada uno de los eventos astronómicos más interesantes de 2026, no solo por su belleza visual, sino porque permite al público observar directamente la dinámica del sistema solar, recordando que nuestro planeta forma parte de un complejo y fascinante vecindario cósmico.
En pocas palabras: si el clima lo permite, bastará mirar al horizonte occidental después del atardecer para presenciar un espectáculo que difícilmente se repetirá pronto.


































