En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) rindió homenaje a la destacada física mexicana Ana María Beatriz Cetto Kramis, quien impartió la conferencia magistral “La Física al servicio de la paz” en el Patio del Centenario del Edificio de Rectoría.

Durante la jornada académica, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado subrayó la necesidad de replantear la ciencia como un conocimiento cercano y accesible para toda la sociedad, especialmente para niñas y mujeres, a fin de reducir las brechas de género que aún persisten en áreas científicas.
“La conmemoración permite visibilizar los desafíos y estigmas que enfrentan las mujeres, pero también reconocer los avances y las contribuciones de quienes han abierto camino a nuevas generaciones”, expresó.
Como parte de las actividades, estudiantes de distintos niveles participaron en la primera edición de la Feria de Divulgación Científica CienciaCercana, iniciativa orientada a despertar vocaciones científicas y vincular el conocimiento con la vida cotidiana.

La rectora destacó que la administración universitaria 2025-2029, integrada mayoritariamente por mujeres, impulsa estrategias para ampliar el acceso al conocimiento, entre ellas la creación de una beca dirigida a fomentar la participación femenina en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y proyectos de ciencia abierta en coordinación con la Secretaría de Ciencia universitaria.
Por su parte, la secretaria de Ciencia, Arianna Becerril García, señaló que la presencia de Cetto Kramis representa un retorno al espíritu de la universidad pública: generar conocimiento con sentido social y compartirlo con la comunidad.
Durante su conferencia, la científica —fundadora de Latindex y primera mujer en México en obtener un doctorado en Física— explicó que esta disciplina, surgida hace más de tres mil años como estudio de la naturaleza, debe vincularse con el bienestar colectivo. Destacó que sus aplicaciones contribuyen al cuidado ambiental, la salud y la calidad de vida, aunque también han sido utilizadas con fines bélicos, como las armas nucleares.
En ese sentido, llamó a la comunidad científica a ejercer su labor con responsabilidad ética. “Las y los científicos tenemos una doble responsabilidad: avanzar en el conocimiento y asumir un compromiso moral sobre el uso de la ciencia”, afirmó.
Estudiantes universitarias y de nivel medio superior coincidieron en que la actividad reforzó la idea de que la investigación científica, guiada por valores, puede convertirse en una herramienta para el desarrollo social y la construcción de la paz.


































