Zapopan, Jal. — Con un escenario que parece salido de una película de alto impacto, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, fue finalmente sepultado en un panteón de Zapopan tras días de especulación y despliegues de seguridad que mantuvieron en vilo a medios y al público. 

Desde horas tempranas del lunes, el cementerio privado Recinto de La Paz registró una movilización inusual de fuerzas federales y militares, con elementos resguardando los accesos mientras avanzaban las actividades del sepelio. Se reportó que una carroza fúnebre llegó hasta el lugar, supuestamente con los restos del capo, en medio de un ambiente de extrañeza y expectación social. 

Lo más sorprendente fue que —según imágenes y testimonios recabados por distintos medios—, el despedido no fue silencioso ni discreto: una banda musical tocó en el lugar, marcando un cierre de ciclo poco convencional para uno de los criminales más buscados de México. 

Antes de su inhumación, el cuerpo de El Mencho —confirmado por autoridades tras peritajes forenses y entregado a sus familiares— fue velado en una funeraria de Guadalajara, también bajo un fuerte operativo de resguardo que incluyó vigilancia militar y patrullaje en las inmediaciones. 

Pese a toda la expectación, ninguna autoridad ha confirmado oficialmente detalles sobre quiénes estuvieron presentes en el funeral, o sobre quiénes reclamaron sus restos; los arreglos florales que llegaron al funeral fueron captados sin nombres ni mensajes claros, aunque sí incluyeron símbolos vinculados al CJNG. 

El entierro ocurre días después de que su muerte desencadenó violentas reacciones en varias regiones del país, incluidos bloqueos, enfrentamientos y disturbios en estado de Jalisco, haciendo que el ambiente alrededor de este sepelio sea, cuanto menos, sorprendente y polémico.