Con profunda tristeza, el Ejército de Israel declaró formalmente la Ciudad de Gaza como “zona de combate peligrosa”, poniendo fin a las breves pausas humanitarias que permitían la entrada de ayuda y marcando el inicio de una ofensiva a gran escala.

Esta decisión ha paralizado el envío humanitario justo cuando la población más vulnerable lo necesita. La ONU advierte que esta escalada podría desplazar a casi un millón de personas, en medio de una hambruna ya declarada en partes del enclave.

Desde el inicio del conflicto, las cifras humanas son desgarradoras: más de 63,000 palestinos muertos, entre ellos mujeres y niños, y 322 víctimas por inanición, incluyendo menores, según datos del Ministerio de Salud de Gaza.

Este trágico giro no solo bescribe una intensificación del conflicto armado, sino una creciente crisis humanitaria que amenaza con exterminar toda esperanza entre los habitantes de Gaza.