
Luego de más de 40 años de trayectoria, Silvia Virginia Téllez Fernández cerró un ciclo en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), institución a la que no solo dedicó su vida laboral, sino con la que construyó una profunda historia de pertenencia, aprendizaje y compromiso.
Originaria de la Ciudad de México, Téllez Fernández llegó a Toluca siendo niña, en el contexto del movimiento estudiantil de 1968, cuando su familia decidió mudarse en busca de mayor tranquilidad. Años después, ya con una familia formada, encontró en la UAEMéx la oportunidad que marcaría su rumbo profesional.
Su ingreso se dio en la Facultad de Odontología, donde comenzó realizando labores en archivo y apoyo clínico, experiencia que le permitió desarrollarse a partir de la práctica. Sin embargo, sería en el área de Comunicación Social donde consolidaría su carrera durante 41 años.

Desde ese espacio, Silvia Téllez participó en tareas fundamentales para la vida institucional, como la reproducción de materiales, distribución de información y apoyo en la síntesis informativa, lo que también le permitió establecer contacto con diversos medios de comunicación y conocer de cerca la dinámica universitaria.
A lo largo de su trayectoria, fue testigo de momentos relevantes en la historia de la universidad, incluyendo visitas presidenciales, movimientos estudiantiles y la evolución tecnológica que transformó los procesos laborales. Entre sus recuerdos, destaca el haber saludado al ex presidente Carlos Salinas de Gortari durante una de sus visitas a la institución.
Con serenidad, decidió dar paso a una nueva etapa. “He sido muy feliz aquí en la universidad, pero creo que ya es tiempo de dejar el lugar para alguien más”, expresó.
Desde la Dirección General de Comunicación Social Universitaria, Silvia Téllez deja un legado basado en la constancia, el compañerismo y la dedicación diaria. Antes de su retiro, envió un mensaje a las nuevas generaciones: valorar las oportunidades laborales y fortalecer el trabajo en equipo.
Su historia refleja que la fortaleza de las instituciones no solo radica en su estructura, sino en las personas que, con compromiso y vocación, las construyen día con día.



























