REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.— La epidemia de ébola continúa cobrando vidas y desafiando los esfuerzos sanitarios en la República Democrática del Congo, donde el número de fallecimientos superó los 3 mil 500 y los casos confirmados rebasaron los 7 mil 200.
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado avances en algunas regiones, especialmente en la provincia de Ituri, la emergencia está lejos de concluir. En Kivu del Norte, los contagios semanales prácticamente se duplicaron en dos semanas, situación que mantiene en alerta a las autoridades y organizaciones humanitarias.
El brote, declarado en mayo de 2026, es causado por la variante Bundibugyo y se ha convertido en el más grave registrado en territorio congoleño, así como en el segundo más letal de la historia, solamente detrás de la epidemia que afectó África occidental entre 2014 y 2016. Reuters reportó que la enfermedad ya alcanzó siete provincias.
Las labores de contención enfrentan numerosos obstáculos: desplazamientos constantes de población, comunidades aisladas, conflictos armados, infraestructura médica insuficiente y dificultades para identificar y vigilar a todas las personas que estuvieron en contacto con pacientes infectados.
Actualmente no existe una vacuna aprobada específicamente contra la variante Bundibugyo ni un tratamiento plenamente autorizado para combatirla. Sin embargo, se desarrollan ensayos clínicos con medicamentos experimentales y se estudia la posible protección de Ervebo, vacuna eficaz contra otra variante del virus. Más de 3 mil trabajadores de primera línea ya han sido vacunados como parte de la respuesta sanitaria.
Médicos, enfermeras y brigadas epidemiológicas mantienen la batalla contra una enfermedad que se transmite mediante el contacto directo con sangre y otros fluidos corporales. Las autoridades advierten que cualquier relajamiento de las medidas preventivas podría provocar una nueva aceleración de los contagios.
La OMS reconoce señales alentadoras en algunas zonas, pero insiste en que todavía es prematuro considerar controlada la epidemia. El ébola sigue avanzando y obliga al personal sanitario a librar una carrera contra el tiempo para cortar las cadenas de transmisión y evitar que la tragedia se extienda a más comunidades.

