Ícono del sitio Periódico Las Voces

Del dolor a la esperanza: familia dona órganos de joven de 17 años y salva cuatro vidas en Zumpango

En un hospital donde durante días se libró una batalla por la vida, una familia mexiquense tomó una de las decisiones más difíciles y, al mismo tiempo, más generosas: decir sí a la donación de órganos de su hijo de 17 años, quien falleció a causa de un traumatismo craneoencefálico. Su despedida no fue en silencio, sino entre aplausos, lágrimas y un profundo agradecimiento.

La ceremonia se realizó en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango. En el marco del Día del Amor y la Amistad, médicos, enfermeras y trabajadores sociales formaron un pasillo de honor para acompañar al joven donante. No se trató sólo de un protocolo médico, sino de un acto humano: un reconocimiento a una familia que decidió transformar su pérdida en esperanza.

Gracias a su decisión, al menos cuatro personas recibirán una nueva oportunidad de vida.

La secretaria de Salud del Estado de México, Macarena Montoya Olvera, reconoció la valentía de los familiares al señalar que se trata de un gesto de nobleza y solidaridad que permite devolver la esperanza a quienes esperan un trasplante.

El último regalo

La procuración de órganos se realizó mediante el programa Código Vida, que se activa cuando un paciente presenta muerte cerebral tras una valoración médica especializada. En ese momento, la medicina ya no puede salvar a quien partió, pero sí puede ayudar a otros a seguir viviendo.

Para concretar el procedimiento participaron equipos multidisciplinarios del hospital, personal del Centro Estatal de Trasplantes del Estado de México (CETRAEM) y el Grupo de Rescate Aéreo Relámpagos, que trasladó los órganos a hospitales del Estado de México y de la Ciudad de México, donde pacientes aguardaban una llamada que cambiara su destino.

En cuestión de horas, la pérdida de una familia se convirtió en esperanza para varias más.

La huella que permanece

El programa Código Vida busca agotar todos los recursos para salvar a los pacientes y, cuando no es posible, hacer posible los trasplantes que prolongan y mejoran la calidad de vida. Cada donación, explican especialistas, es un puente entre la despedida y la continuidad de la vida.

La historia de este adolescente deja una reflexión inevitable: la muerte no siempre es el final. A veces, es la manera en que una vida continúa en otras.

Con este acto, autoridades estatales reiteraron el llamado a fortalecer la cultura de la donación de órganos, recordando que un solo donante puede cambiar múltiples destinos.

En Zumpango, este fin de semana, una familia convirtió el día más difícil de su vida en un mensaje profundo de amor: incluso en la pérdida más grande, aún es posible regalar vida.

Salir de la versión móvil