De una infancia marcada por la contemplación y la adversidad, construyó una mirada capaz de encontrar significado en cada imagen y convertirla en testimonio. Con 25 años en la UAEMéx, su lente ha documentado la vida universitaria desde la intuición, la disciplina y una profunda conexión con las personas.
La historia de Lázaro Hernández López, fotógrafo de la Dirección General de Comunicación Social Universitaria de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), va más allá de una simple trayectoria profesional: es un relato de vida donde la luz, la sombra y la memoria se entrelazan para dar sentido a su vocación.
Desde joven, encontró en la fotografía una forma de observar el mundo con asombro. No se trataba sólo de capturar instantes, sino de comprenderlos. Esa sensibilidad lo llevó a construir una mirada propia, en la que cada imagen se convierte en un testimonio cargado de emoción y significado.
Con más de dos décadas dentro de la UAEMéx, ha sido testigo de la evolución de la vida universitaria. Su lente ha documentado ceremonias, actividades académicas, momentos cotidianos y rostros que reflejan la diversidad de la comunidad. Para él, cada fotografía es una oportunidad de contar una historia.
A lo largo de su carrera, ha desarrollado una técnica basada en la disciplina, la paciencia y el respeto por el instante. Considera que la fotografía no sólo es un oficio, sino una forma de vida que exige sensibilidad, constancia y compromiso.
Su trabajo no busca únicamente la estética, sino la conexión humana. En cada encuadre hay una intención: mostrar la esencia de las personas y los espacios, capturar la emoción del momento y preservar la memoria colectiva.
Lázaro Hernández López ha aprendido que la fotografía también es una herramienta para resistir el olvido. A través de sus imágenes, ha logrado construir un archivo visual que da cuenta del paso del tiempo dentro de la universidad.
Hoy, después de 25 años, su lente sigue activo, atento a los cambios y a las historias que se desarrollan día con día. Su legado no sólo está en las imágenes que ha capturado, sino en la forma en que ha enseñado a mirar: con profundidad, con respeto y con humanidad.

